Pedro Ramírez
El gobernador Alejandro Armenta, anunció que impulsará que las Casas del Abue sean reconocidas en la Ley Orgánica de la Administración Pública Estatal, con el propósito de convertirlas en una institución y garantizar su permanencia, independientemente de los cambios de gobierno.
Durante la inauguración de la Casa del Abue Oriente, el mandatario señaló que este modelo de atención a las personas adultas mayores no debe limitarse a un programa de gobierno, cuya continuidad depende de cada administración, sino consolidarse como una política de Estado que garantice los derechos de este sector de la población.
Instruyó al director del Sistema Estatal DIF, Carlos Ochoa, a trabajar con las y los diputados para establecer un marco legal que reconozca el sistema de atención gerontológica, geriátrica y tanatológica, sustentado en el análisis demográfico y las necesidades de la población adulta mayor.
Armenta explicó que esta política debe responder a los cambios demográficos que enfrentará Puebla hacia 2050, cuando las personas adultas mayores representarán el segmento más amplio de la población. Por ello, sostuvo que los gobiernos tienen la obligación de anticiparse y preparar al estado para atender las necesidades de este sector.
En ese sentido, destacó que las Casas del Abue representan un modelo de atención social que va más allá de los servicios médicos, al ofrecer talleres y actividades que permiten a las personas adultas mayores mantenerse activas, sentirse útiles y contar con acompañamiento emocional.
Asimismo, planteó ampliar los espacios de comercialización para los productos elaborados por sus usuarios, particularmente el pan que producen en estos centros, al proponer que también sea adquirido por universidades del Gobierno del Estado y la Universidad de las Ciencias Policiales.
El gobernador también anunció que se revisará el funcionamiento de las 215 Casas del Abue que existen en el interior del estado, con el objetivo de identificar los municipios que carecen de estos espacios y gestionar su cobertura.
Finalmente, señaló que la atención a las personas adultas mayores debe convertirse en una obligación institucional y no depender de la voluntad de quienes encabecen las administraciones estatales, al considerar que las Casas del Abue son espacios que reconocen y corresponden a quienes han contribuido durante toda su vida a sus familias y a la sociedad.



