Historia ABC
El 1 de noviembre y la madrugada del día 2, en muchos pueblos de Castilla repican las campanas por los difuntos. ¿Por qué?
Imagina un pueblo al anochecer, hace siglos. No hay radio, ni teléfono, ni esquelas. De pronto, la campana de la iglesia empieza a sonar de una manera distinta, lenta y grave. Nadie necesita salir a la calle: todos saben que ha muerto alguien, y muchos adivinan quién por la forma del toque.
📜 Durante siglos, la campana fue el medio de comunicación del pueblo. Anunciaba la misa, el fuego, la tormenta y también la muerte. El llamado toque de difuntos avisaba a los vecinos para que rezaran por el alma del que se iba. Según el lugar, había toques diferentes para distintas ocasiones, y cada comunidad tenía sus propios códigos, que hoy casi nadie recuerda con precisión.
🗓️ En la noche de Todos los Santos, esa costumbre cobraba todavía más sentido. Se recordaba a todos los difuntos a la vez, y en muchos lugares de la Península las campanas sonaban al anochecer, algunas veces durante buena parte de la noche. Las fuentes locales varían mucho de un pueblo a otro, y no todos los lugares guardan la misma tradición.
🏛️ ¿De dónde viene la idea de que el bronce acompaña a los muertos? En la Edad Media se creía que el sonido de la campana alejaba las tormentas y los malos espíritus, y por eso se bendecían con una ceremonia parecida a un bautismo, a menudo con un nombre propio. Tocar por los difuntos era, para la mentalidad de la época, una manera de protegerlos en su camino y de proteger a los vivos.
🔍 Lo que muchos ignoran… Muchas campanas antiguas llevan grabada una frase en latín: «Vivos voco, mortuos plango, fulgura frango», es decir, «llamo a los vivos, lloro a los muertos, rompo los rayos». Resume en una línea el oficio de la campana: convocar a la comunidad, llorar a sus muertos y defenderla de la tormenta. Esa inscripción es una de las más repetidas en campanas de toda Europa, y si te acercas a una antigua puede que la encuentres escrita en su borde.
📍 Hoy todavía puedes oírlo. En algunos pueblos, los campaneros siguen tocando a difuntos al anochecer de Todos los Santos, y en otros el toque ha pasado a ser eléctrico o grabado. Aun así, si estos días pasas junto a una iglesia de pueblo a la hora del crepúsculo y suena una campana lenta, ahora sabes qué está diciendo.



