En política, como en el fútbol, el uniforme no garantiza la titularidad; se juega con resultados
El tiempo se terminó para algunos delegados del gobierno del estado en la microrregión 22, con sede en Izúcar de Matamoros. Los movimientos alcanzaron representaciones de la secretaría de Gobernación (SEGOB), Bienestar, Sistema Estatal DIF (SEDIF), Jurisdicción Sanitaria 07 e ICATEP.
El gobernador Alejandro Armenta lo resumió con una frase que no necesita demasiada interpretación: “A algunos funcionarios se les agotó el amor a Puebla”.
Detrás de los cambios y enroques existe una explicación más administrativa: bajo rendimiento, desgaste y la necesidad de mejorar resultados. Los funcionarios son evaluados de manera periódica en función de sus metas, alcances y pendientes, y cuando los números no acompañan, la puerta de salida termina por abrirse.
En política, como en el fútbol, el uniforme no garantiza la titularidad, se juega con resultados.
La encomienda para quienes llegan es clara: dinamizar la administración estatal, mejorar la atención ciudadana, cumplir metas y convertir los programas de gobierno en resultados tangibles. Porque en las delegaciones no se necesitan oficinas llenas de sellos y escritorios, se requieren servidores públicos que caminen territorio, escuchen a la gente y resuelvan.
El reacomodo en Izúcar
En la microrregión 22 ya se concretaron diversos movimientos.
Adrián Vergara Gómez asumió semanas atrás la delegación de la secretaría de Gobernación estatal, en sustitución de Omar Escamilla Pliego.
En Bienestar, Antonio Flores Corona dejó la delegación y se perfila su reacomodo en el ICATEP, mientras que Montserrat Toledo dejó esta última responsabilidad. Ambos movimientos forman parte de la renovación de perfiles en la región, ante la necesidad de mejorar el desempeño institucional.
Uno de los nombres que se perfila para asumir la delegación de Bienestar es Miguel Ángel Meléndez Córdoba, quien anteriormente se desempeñó en gobernación en la zona y es conocido también por su actividad empresarial en el sector restaurantero.
Otro enroque se registró en el Sistema Estatal DIF: María Luisa “Licha” Hernández Valero dejó la delegación y en su lugar se perfila Leodegario Madero Cortés, quien se desempeñó como tesorero municipal de Izúcar de Matamoros y contador general del Sistema Operador de Agua Potable de Izúcar de Matamoros (SOSAPAMIM).
La encomienda no es menor. El SEDIF representa una de las áreas más sensibles de la administración pública, porque sus resultados terminan midiéndose en historias de vida y no solamente en estadísticas.
El último movimiento corresponde a la Jurisdicción Sanitaria 07, donde se confirmó la llegada del doctor Carlos Ochoa Acevedo, quien cuenta con experiencia política y profesional dentro del sector salud.
Ochoa Acevedo ha ocupado anteriormente la titularidad de las jurisdicciones sanitarias de Izúcar de Matamoros, Huejotzingo y Acatlán de Osorio, además de haber sido director del Hospital General de Contla, Tlaxcala.
Con ello se concreta la salida de Jesús Enrique Lezama, quien había encabezado esta jurisdicción.
El gran reto de los nuevos delegados
Los cambios llegan en un momento particularmente sensible. Los tiempos políticos rumbo a 2027 comienzan a calentarse y la ciudadanía quiere resultados, no explicaciones.
Los funcionarios que dejaron sus cargos no necesariamente representan un fracaso personal, pero sí enfrentaron una realidad ineludible: cuando el desempeño no corresponde a las expectativas del gobierno, el relevo se vuelve inevitable.
El mensaje de Casa Puebla hacia las delegaciones parece ser sencillo: menos escritorio y más territorio; menos discurso y más resultados.
Los nuevos delegados tendrán que demostrar que el cambio de nombres también significa un cambio en la operación, porque una delegación sin resultados es como un faro apagado: tiene estructura, tiene presupuesto y está en el mapa, pero deja de cumplir su razón de existir.
Van 17 cambios en el gobierno de Armenta
Los movimientos en Izúcar forman parte de una dinámica más amplia dentro de la administración estatal.
De diciembre de 2024 a agosto de 2026, el gobernador Alejandro Armenta ha instruido cambios y enroques en al menos 17 posiciones titulares de distintas dependencias y áreas de gobierno.
Entre los movimientos más relevantes se encuentran áreas estratégicas como Finanzas y Planeación, Cultura, Salud, Gobernación, Medio Ambiente, Desarrollo Turístico y el Sistema Estatal DIF.
La evaluación es permanente. En la Coordinación de Comunicación Social, José Tomé Cabrera fue el primero en dejar la posición en menos de un año de haber iniciado la administración; posteriormente salió Claudia Hernández Medina y actualmente la responsabilidad está en manos de Jorge David Cortés Moreno.
La lógica del
gobernador parece ser la misma en todos los casos: evaluar, medir y sustituir cuando los resultados no son suficientes.
En la administración pública no debería existir espacio para la comodidad ni para los cargos como premio de consolación. El poder público es temporal y el servicio debe ser permanente.
A los que se van, el balance.
A los que llegan, la oportunidad.
Y a todos, una advertencia que debería estar escrita en la puerta de cualquier oficina pública: el cargo dura lo que duran los resultados.
Nos leemos pronto.



