José Moctezuma
Una intoxicación masiva, presuntamente relacionada con el consumo de alimentos en mal estado o contaminados, se registró la tarde del miércoles en la Universidad de las Ciencias Policiales y de la Seguridad de Puebla (UCIPS), con sede en Amozoc.
Vómito abundante, diarrea, náuseas, mareo y fiebre fueron las reacciones que, minutos después de la hora de la comida, comenzaron a presentar decenas de cadetes y elementos que se encontraban en la institución.
“Muchos de los compañeros se desvanecieron; estaban muy débiles. El malestar comenzó después de la hora de la comida”, relató uno de los elementos afectados, testigo directo de la contingencia sanitaria al interior de la academia.
Rebasados por la emergencia
De acuerdo con los testimonios recabados, ante la magnitud del brote varios elementos tuvieron que trasladarse por sus propios medios para recibir atención médica, debido a lo que describieron como una falta de capacidad de respuesta inmediata por parte de la UCIPS, institución que habría sido rebasada por la contingencia.
Fue hasta más tarde cuando ambulancias externas comenzaron a llegar a las instalaciones para atender a quienes aún presentaban síntomas.
“Tuvieron que pedir apoyo de servicios médicos y ambulancias externas porque no estaban preparados para enfrentar esta contingencia”, expresó uno de los asistentes consultados.
Los testimonios coinciden en señalar que el personal médico y las unidades de emergencia con las que contaba la Universidad resultaron insuficientes frente al número de afectados, lo que evidenció presuntas carencias en los protocolos internos de respuesta ante este tipo de emergencias sanitarias.
¿Comida contaminada?
El menú servido en el comedor de la Academia de la Universidad de las Ciencias Policiales consistió en ensalada de lechuga, un guisado de carne de puerco, frijoles y agua. Estos alimentos son señalados como el posible origen de la intoxicación colectiva, por lo que surge la interrogante sobre las condiciones de manejo, conservación, refrigeración y preparación en las que fueron servidos a la comunidad educativa.
Las sospechas recaen sobre una posible contaminación de alguno de estos productos —carne de puerco, verduras o agua—, lo que deberá ser investigado para determinar si existieron fallas atribuibles al proveedor del servicio de alimentos o al personal responsable de la supervisión sanitaria del comedor.
Las autoridades educativas y de salud tendrán la tarea de esclarecer si existió alguna falla en la cadena de suministro, el almacenamiento o la preparación de los alimentos.
UCIPS confirma intoxicación de “algunos integrantes”
En un comunicado emitido el miércoles 29 de julio, la UCIPS reconoció que “algunos integrantes de la comunidad educativa registraron malestares gastrointestinales” y aseguró haber implementado “acciones inmediatas para priorizar la salud y el bienestar de las personas afectadas”, además de garantizar “la atención médica oportuna”.
El documento oficial señala que el personal de salud universitaria y de gestión médica brindó “atención inmediata, valoración y seguimiento puntual a todo el personal y cadetes que presentaron síntomas”. Asimismo, la institución indicó que se activaron “los protocolos correspondientes” para salvaguardar la salud colectiva y que se analizan “las causas de este incidente a fin de tomar medidas correctivas inmediatas”.
Sin embargo, la versión institucional contrasta con los testimonios de quienes vivieron la contingencia desde el interior de la academia, quienes describen un escenario de desborde, demora en la llegada de ambulancias externas y falta de personal médico suficiente para atender a la totalidad de los afectados.
La UCIPS deberá investigar a fondo la actuación del proveedor del servicio de alimentos y del personal encargado de la supervisión sanitaria del comedor, a fin de determinar responsabilidades y evitar que un hecho de esta naturaleza vuelva a poner en riesgo la salud de cadetes y trabajadores de la Universidad de las Ciencias Policiales y de la Seguridad del Estado de Puebla.




