En la política, como en el futbol, abundan los comentaristas que juzgan el marcador antes de que termine el partido. Basta que se mencione una cifra millonaria para que aparezcan las sospechas, los cuestionamientos y las especulaciones.
Sin embargo, cuando se trata de atraer eventos internacionales, el análisis no puede quedarse en el costo; también debe considerar el beneficio que generan para la economía, el turismo y la proyección de un estado.
El partido amistoso entre las selecciones de España y Perú, disputado el 8 de junio de 2026 en el Estadio Cuauhtémoc, es un ejemplo de ello. Más allá del espectáculo deportivo, el encuentro colocó a Puebla en los reflectores internacionales y abrió un debate sobre cuánto cuesta competir por eventos de esta magnitud.
Días antes del encuentro, el diario deportivo español AS publicó que la Federación Española de Futbol recibiría cinco millones de euros, es decir, alrededor de 109.5 millones de pesos, por disputar en Puebla su último partido de preparación rumbo a la Copa del Mundo.
El medio calificó la cifra como un récord para un amistoso premundialista y aseguró que era una oferta difícil de rechazar.
La polémica creció cuando la Secretaría de Deporte y Juventud determinó reservar la información relacionada con el contrato, argumentando que su difusión podría afectar las negociaciones y las relaciones internacionales del Gobierno de Puebla para concretar futuros eventos deportivos de carácter internacional.
Se trata de una práctica que, según las autoridades, busca proteger la competitividad del estado frente a otras entidades que también buscan atraer espectáculos de talla mundial. Mientras las especulaciones ocupaban espacios en la conversación pública, los resultados comenzaron a medirse con cifras.
De acuerdo con datos oficiales, el encuentro generó una derrama económica de 365 millones 569 mil pesos, aunque otras estimaciones del propio gobierno la sitúan en 376.8 millones de pesos. Además, llegaron 140 mil 603 visitantes, con cálculos que superan los 144 mil asistentes, se alcanzó una ocupación hotelera del 92 por ciento el día del partido, por encima del promedio del 83 por ciento registrado en la zona metropolitana durante el evento, y la estancia promedio fue de 1.8 noches.
Incluso, la ocupación hotelera superó la obtenida durante el partido entre México y Ghana, que hasta entonces figuraba entre los encuentros con mayor impacto turístico en Puebla.
Los números reflejan que el beneficio trascendió los noventa minutos de juego. Hoteles, restaurantes, comercios, transportistas y prestadores de servicios participaron de una importante derrama económica, confirmando que los grandes eventos deportivos son también instrumentos de desarrollo y promoción económica.
Y los resultados comienzan a verse en la agenda deportiva del estado. Como parte de esa estrategia para posicionar a Puebla en el escenario internacional, la entidad fue designada como sede del Premundial Sub-20, un torneo que reunirá a las principales selecciones de la región y que volverá a colocar a la entidad bajo los reflectores del futbol internacional.
La obtención de este tipo de competencias no ocurre por casualidad; responde a una política de promoción, infraestructura y capacidad organizativa que busca convertir a Puebla en un referente para la realización de eventos de alto nivel.
En ese contexto, la estrategia impulsada por el gobernador Alejandro Armenta apunta a consolidar a Puebla como un estado capaz de competir por espectáculos internacionales que fortalezcan su actividad turística y económica.
La intención es que la entidad deje de ser únicamente una sede ocasional y se convierta en un destino recurrente para competencias deportivas, congresos y eventos de impacto global.
Desde luego, la transparencia debe acompañar cualquier inversión pública. Informar con claridad sobre los recursos ejercidos fortalece la confianza ciudadana y permite evaluar objetivamente el costo-beneficio de estas decisiones. Pero esa evaluación también debe considerar el retorno económico, la promoción internacional y las oportunidades que se abren para el estado.
Porque, al final, en este partido el resultado no sólo se mide por los goles anotados en la cancha, sino por la capacidad de Puebla para jugar en las grandes ligas de la organización de eventos internacionales y convertir el deporte en una herramienta de desarrollo económico.



