No me refiero a César Delgado Godoy, el formidable atacante que jugó con Rosario Central, Cruz Azul, Olympique de Lyon, Monterrey y Central de Córdoba, sino al estratega cibernético que lleva tatuado el morenovallismo en la mente y el corazón, Marcelo García Almaguer, experto en guerras sucias y de odio, que sirvió a Ignacio Mier Velazco utilizando granjas de bots, cuentas y portales falsos, queriendo, ahora, redimirse al asumir la titularidad de la Agencia de Inteligencia Artificial Especializada de la BUAP.
¿Dónde están las plumas críticas o los micrófonos que aúllan acechando al armentismo?
¿Con el Chelito todo está bien?
¿Es puro y santo?
¿No hay nada que reclamar?
¡Qué descaro!
Se sabía desde hace algunos meses que en cualquier momento haría su reaparición pública; no es ninguna sorpresa. Su participación difuminada en el paro de mayo de 2025 en la institución universitaria sería una buena carta de presentación y lo logró.
Llega su nombramiento, rimbombante, por cierto, aunque esa no será su verdadera función.
Con esto se demuestra que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla es soberana, toma sus propias decisiones y contrata personal que beneficie sus requerimientos.
No importa, en este caso, si el Chelito el panista, no el futbolista, fue parte del manejo de la imagen de Rafael Moreno Valle Rosas a través de lo que denominó el “Movimiento Digital más Grande de México”, encaminado a convertirlo en Presidente de la República haciendo escarnio de Andrés Manuel López Obrador; que era su hombre de confianza desde la secretaría de Finanzas en la era melquiadista; que manejó comunicación social del morenovallismo haciendo mancuerna con Maximiliano Cortázar y Fernando Manzanilla Prieto; que maniobró para desvirtuar el “hoyo financiero” de 4,200 millones de pesos; que despachó desde el SICOM donde se manejaba un aparato de inteligencia.
Insoslayable que también manejó la campaña del minigobernador Antonio Galy Fayad, aprendiendo la gran lección de Rafa del pragmatismo como método político, desechando sin miramientos lo que no le sirva o le estorbe.
Pareciera que se olvida que su mascota Fernando Crisanto Campos lo ayudó en la cacería de periodistas que no se plegaron a sus caprichos y también en la compra de otros tantos que cínicamente lo presumen; que siendo diputado local primero se enfrentó a la 4T y luego se alió con Gabriel Biestro que ilusamente quería ser candidato a la gubernatura por Morena; que fue factor en el presunto fraude electoral con el que ganó la gubernatura, en 2018, Martha Erika Alonso Hidalgo, encontrándose una mapachera en el hotel M&M con Eukid Castañón Herrera como encargado.
Si algo faltara, fue parte del asedio a Alejandro Armenta en la interna de Morena, sirviendo a los intereses de Fernando Manzanilla que fue o sigue siendo impulsor de Ignacio Mier Velazco.
Por otra parte, nada tengo que decir de Jorge David Cortés Moreno, quien trabajó en la administración del rector de la BUAP Enrique Agüera Ibáñez.
Todo un profesional, disciplinado y de buenos modales.
POSDATA: Hablar de lealtades es complicado. Es una virtud que pocos pueden presumir en su actuación. Por eso es tan valorada en la administración armentista y de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lástima que el Chelito, no el futbolista, no pueda decir lo mismo desde hace algunos ayeres. fue leal a Rafael Moreno Valle Rosas y al PAN morenovallista, nada más. Lo que llegue a él será de acuerdo a sus satisfactores y si hay que traicionar no tendrá empacho en hacerlo.
POSDATA 2: Marcelo formó parte de la gestión más corrupta en la historia de Puebla, endeudando a los poblanos durante 50 años con obras abusivas, ostentosas e inservibles. Los PPS y las APP son los modelos que se utilizaron y de eso sabe mucho.
POSDATA 3: Los cambios que se están produciendo en la administración estatal son algo normal, teniendo como fin eficientar trabajo y resultados en el gobierno de Alejandro Armenta.
CON CHELITO… ¿TODO ES MARAVILLOSO?