Gabriela García Guzmán
La formación de especialistas capaces de estudiar y atender los problemas ambientales es uno de los principales legados de la maestría y el doctorado en Ciencias Ambientales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), que celebran 30 años de trayectoria académica, investigación y contribuciones al cuidado de los recursos naturales.
Como parte de esta conmemoración, se llevó a cabo un conversatorio con la participación de la rectora Lilia Cedillo Ramírez, quien formó parte del cuerpo académico fundador de este posgrado. Durante el encuentro, evocó los primeros pasos del proyecto y la necesidad de crear alternativas educativas que respondieran a las problemáticas del entorno.
Cedillo Ramírez reconoció el trabajo de quienes dieron origen a estos programas y de las generaciones que han contribuido a mantener su vigencia, al destacar que la preparación de profesionales en esta área adquiere cada vez mayor relevancia ante la responsabilidad de proteger el ambiente.
“Felicito a quienes han construido este posgrado y a los que actualmente lo sostienen, así como a los egresados y a los jóvenes que lo cursan. Esta es una opción de formación con gran vigencia y futuro, porque además existe la gran responsabilidad de cuidar y preservar el ambiente”, expresó.
En reconocimiento a su participación en la fundación del posgrado, la rectora recibió una distinción de manos de la coordinadora, Edith Chávez Bravo.
Actualmente, estos programas cuentan con poco más de 50 estudiantes de distintas disciplinas, entre ellas Física, Química, Matemáticas y Biología, una combinación que enriquece el análisis de los desafíos ambientales desde diferentes perspectivas del conocimiento.
A lo largo de tres décadas, la maestría y el doctorado han impulsado la formación de profesionales que trabajan en áreas relacionadas con el agua, la tierra y otros recursos naturales, además de fortalecer proyectos y colaboraciones que contribuyen al desarrollo de soluciones ante las problemáticas ambientales.
El aniversario representa una oportunidad para reconocer el camino recorrido y reafirmar la importancia de la educación superior y la investigación científica en la construcción de un futuro más responsable con el entorno.




