San Andrés Cholula: entre la continuidad familiar y el desgaste político

Diario ABC Puebla

GABRIELA GARCÍA GUZMÁN

La administración de Guadalupe Cuautle Torres enfrenta uno de los mayores desafíos para cualquier gobierno municipal: demostrar resultados en medio de una acelerada expansión urbana y de una creciente percepción ciudadana de que los problemas cotidianos siguen sin resolverse.

A casi dos años de haber asumido la presidencia municipal de San Andrés Cholula, las críticas ya no se centran únicamente en la influencia política de su esposo y antecesor, Edmundo Tlatehui Percino. Hoy los cuestionamientos alcanzan áreas fundamentales de gobierno donde miles de habitantes siguen esperando respuestas concretas.

Uno de los principales reclamos se encuentra en la movilidad. A pesar de que San Andrés Cholula forma parte de la zona metropolitana con mayor crecimiento en Puebla, los congestionamientos vehiculares continúan siendo una constante en corredores estratégicos como la Recta a Cholula, el Periférico Ecológico, la Vía Atlixcáyotl y los accesos a Lomas de Angelópolis.

La puesta en marcha de proyectos metropolitanos como la Línea 4 de RUTA no ha sido suficiente para disminuir los tiempos de traslado. Por el contrario, el crecimiento inmobiliario ha incrementado la presión sobre vialidades que muestran signos de saturación permanente, mientras el gobierno municipal carece de una estrategia visible que permita anticipar el impacto de nuevos desarrollos habitacionales.

El tema del agua potable representa otro foco de preocupación, la expansión de fraccionamientos, torres residenciales y complejos comerciales ha incrementado significativamente la demanda de servicios básicos. Sin embargo, vecinos de distintas zonas continúan reportando problemas relacionados con el abastecimiento, la presión del agua y la capacidad de la infraestructura hidráulica para atender el crecimiento poblacional.

La situación también alcanza al drenaje y saneamiento, rubros que requieren inversiones permanentes para evitar afectaciones futuras. Especialistas han advertido durante años que el desarrollo urbano sin una planeación adecuada puede generar problemas estructurales difíciles de corregir en el largo plazo.

En materia de servicios públicos, las críticas ciudadanas tampoco han desaparecido. La recolección de basura y el alumbrado público continúan siendo temas recurrentes en diversas juntas auxiliares y colonias. Aunque la administración ha anunciado acciones en ambos rubros, habitantes señalan que la cobertura y calidad de los servicios no avanzan al mismo ritmo que el crecimiento demográfico del municipio.

El mantenimiento urbano constituye otro de los pendientes más visibles, calles deterioradas, baches, banquetas en malas condiciones y espacios públicos que requieren rehabilitación forman parte de las demandas recurrentes de la población. A pesar de los anuncios de inversión en infraestructura, la percepción de rezago persiste en diversas zonas alejadas de los principales corredores turísticos y comerciales.

A estos desafíos se suman los cuestionamientos políticos que han acompañado a Cuautle Torres desde el inicio de su gestión. La percepción de que su gobierno representa una continuidad directa de la administración encabezada por Edmundo Tlatehui sigue presente entre sectores ciudadanos y grupos políticos, alimentando el debate sobre la concentración de poder dentro de un mismo círculo familiar.

Las observaciones sobre proyectos de obra pública y los señalamientos relacionados con presuntas irregularidades administrativas de ejercicios anteriores también han contribuido a erosionar la confianza ciudadana. Aunque corresponde a las autoridades fiscalizadoras determinar responsabilidades, el tema permanece vigente y mantiene bajo escrutinio a la administración municipal.

Dentro del propio PAN las tensiones tampoco han desaparecido. Diversos liderazgos observan con reserva el crecimiento político del grupo encabezado por Cuautle y Tlatehui, particularmente ante la posibilidad de que San Andrés Cholula continúe siendo una plataforma para futuras aspiraciones electorales.

Mientras tanto, la ciudadanía parece esperar algo más que discursos de continuidad. Los habitantes demandan soluciones a problemas concretos: menos tráfico, mejores servicios públicos, infraestructura suficiente para sostener el crecimiento urbano y una administración transparente en el manejo de los recursos.

El principal reto para Guadalupe Cuautle ya no consiste únicamente en diferenciarse de su antecesor. La verdadera prueba será demostrar que su gobierno puede responder eficazmente a los desafíos de una de las demarcaciones con mayor crecimiento de Puebla. De lo contrario, la promesa de continuidad que la llevó al poder podría terminar convirtiéndose en el principal factor de desgaste político para su administración.