Hablar de altruismo es definirlo como “la voluntad de actuar en la consideración de los intereses de otras personas, sin la necesidad de segundas intenciones”. Compartir lo que se posee sin esperar beneficio alguno a cambio. Ayudar sin esperar reciprocidad en la ayuda. Un impulso fuertemente vinculado a la generosidad, la solidaridad, la predisposición a cooperar, el sentimiento de justicia y equidad.
Cuando pensamos en el altruismo, es frecuente que lo confrontemos con el egoísmo. Como si fuera la pugna entre un ángel que nos dice en el oído derecho que nos preocupemos de ayudar a nuestro prójimo y un diablo que nos susurra en el oído izquierdo que pensemos únicamente en nuestros intereses.
Sabemos hoy que el ocuparse del bienestar de los demás tiene en realidad raíces genéticas y es una derivación del instinto social (vivir en grupos), que a su vez, es una derivación del instinto biológico de supervivencia presente en todas las especies sociales.
Un claro ejemplo son los niños, siendo generosos por naturaleza en sus primeros años de vida, se vuelven más egoístas sobre los cuatro años y alrededor de los siete aprenden a ser generosos de nuevo de acuerdo con las normas sociales de su comunidad”.
Para concluir descubrimientos científicos ponen en evidencia que el egoísmo y el altruismo se transmiten a través de genes específicos.
LO NUEVO
- El Teatro del Pueblo permanecerá en Plaza de la Victoria
- Liderazgo de Claudia Sheinbaum potencializa la fortaleza económica de México: Alejandro Armenta
- Gobierno de Puebla trabaja en macro proyectos prioritarios con la presidenta Sheinbaum
- “La Bonita” Sánchez y su rival cumplen con la báscula para pelea con causa
- ¿Está prohibido usar portaplacas en Puebla?
- Sheinbaum anunciará programa para fortalecer la economía en respuesta a los aranceles de Trump
- México prohíbe la comida chatarra en escuelas: reto para tiendas y cafeterías
- Omar Muñoz refrenda su compromiso de impulsar el deporte en Cuautlancingo
sábado, abril 5