Gabriela García Guzmán
Las calles del Centro Histórico se transformaron en un escenario de profunda devoción este Viernes Santo. Desde temprano, creyentes de distintos puntos se reunieron para participar en la tradicional procesión que, en su edición 34, volvió a reunir a miles en torno a la fe y la reflexión.
Siete imágenes religiosas emprendieron su recorrido desde distintos templos hasta llegar a la Catedral, donde se congregaron los asistentes en un ambiente de respeto y solemnidad. Ahí, el arzobispo Víctor Sánchez ofreció un mensaje que marcó el inicio de la jornada.
Con pasos lentos y en medio del silencio, la procesión avanzó por las calles más emblemáticas de Puebla. A su paso, destacaron figuras como el Señor de las Maravillas, Jesús Nazareno, la Virgen de los Dolores, el Señor de las Tres Caídas, así como el Niño Doctor de Tepeaca.
El recorrido incluyó una parada significativa en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, sobre la 11 Sur, donde se realizó una segunda reflexión. Posteriormente, los fieles retomaron el trayecto hacia la Catedral, concluyendo así una de las celebraciones religiosas más representativas de la ciudad.


