Es vergonzosa la forma en que se maneja el fútbol de nuestro país. Lo que inicialmente parecía un acto de “solidaridad” ante la amenaza inminente de una pandemia (COVID 19), el 17 de abril de 2020, se hizo oficial el anuncio de que el ascenso y descenso “momentáneamente” desaparecerían por un lapso de cinco a seis años. Enrique Bonilla, quien fungía como presidente de la liga MX, dio a conocer argumentos y todos los pormenores, los cuales estuvieron basados y justificados en que la medida sería tomada como un aliciente, apoyo y rescate financiero de los clubes de la división de ascenso, ante la amenaza económica que traía la pandemia. De aquí se desprende la liga de expansión.
Todo esta burla, este teatro organizado por quienes controlan el fútbol en México, tomaba forma, pues en una asamblea de dueños realizada tres días antes, el 14 de abril de 2020, los directivos de los clubes de la categoría de ascenso ya habían votado a favor de esta propuesta.
Todo fue una mentira vil: ya se sabía, entonces, que jamás volvería el ascenso y descenso, solo quisimos creer lo contrario y engañarnos nosotros mismos.
Así fue la estocada inicial y así comenzó el principio del fin.
Tomada de pelo monumental para los empresarios que apostaron a los dineros de inversionistas extranjeros; que tiraron su patrimonio; que arriesgaron su tiempo para lograr regresar al máximo circuito a sus respectivos clubes, pues plazas importantes como Veracruz, Morelia, equipos de tradición como Zacatepec, UAG, solamente veían el tiempo pasar y los pretextos llegar.
Vaya burla y pintada de cara que les dieron, pues después de plantearse como suspensión “momentánea” orientada a regresar tras un proceso de recuperación, la liga MX hizo oficial, en su reglamento el quince de julio de 2026, la eliminación definitiva de este formato deportivo, dando la estocada final y muerte al fútbol.
¿Dónde queda la lealtad deportiva?
Terminaron con patrimonios enteros, inversiones ajenas y se burlaron de ellos, de la competencia leal, del deportivismo, de las ganas de trascender y ascender, de las ganas de no ser el peor y descender, terminaron con la emoción del fútbol, pues muchas veces era más emocionante la lucha por el no descenso y esos partidos que se jugaban con todo el corazón, ganas y fútbol; partidos programados a la misma hora, algo que hacía la competencia más leal.
Porque todos querían ascender pero no descender.
El Senado de la República prepara una iniciativa de ley para establecer obligatoriamente el regreso del ascenso y descenso en la liga MX mediante la incorporación del mérito deportivo como parte de la legislación nacional.
Ojalá sea el inicio del regreso del ascenso y descenso, de la lealtad deportiva, porque cuando la corrupción alcanza el deporte, estamos jodidos como sociedad.



