Josél Moctezuma
Con el objetivo de dar mantenimiento al atrio y preservar uno de los inmuebles históricos más emblemáticos del país, la Arquidiócesis de Puebla, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mantiene en marcha trabajos de mejoramiento de la imagen urbana en la Catedral Metropolitana.
Las labores, iniciadas a finales de diciembre, se realizan bajo supervisión técnica del INAH, en cumplimiento de los lineamientos establecidos para la conservación de monumentos históricos.
Como parte del proceso, se instalaron muros de tablaroca y lonas en las fachadas del atrio, con el fin de delimitar las áreas de intervención y garantizar la seguridad de peatones y visitantes.
Las autoridades involucradas informaron que los trabajos se ejecutarán de manera gradual y se extenderán durante varios meses, procurando no afectar la afluencia turística ni las actividades religiosas que se desarrollan en el recinto.
Un patrimonio de valor histórico y artístico
La Catedral de Puebla, ubicada en el corazón del Centro Histórico —declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO—, es considerada uno de los máximos exponentes del arte novohispano en México. Su construcción inició en 1575 por orden del rey Felipe II de España y concluyó formalmente en 1649, aunque diversos elementos decorativos se añadieron en siglos posteriores.
El templo resguarda una vasta colección de pinturas, esculturas, retablos, orfebrería y piezas litúrgicas de incalculable valor histórico y artístico, lo que la convierte en uno de los espacios museísticos más relevantes del país en su tipo. Destacan sus torres, entre las más altas de México, así como su altar mayor, diseñado por el arquitecto Manuel Tolsá.
Los trabajos actuales buscan preservar este legado histórico para las futuras generaciones, reafirmando el compromiso institucional con la conservación del patrimonio cultural y religioso de Puebla.