Basura, baches, inseguridad en barrios y colonias

Diario ABC Puebla

*Pepe Chedraui engañó a los poblanos, pero quiere reelección

Por Rodrigo Santamaría

Puebla no se entendería sin los barrios fundacionales, que en el ayer fueron marginados por el río San Francisco y el trabajo mal pagado en las fábricas y que, ahora, en los tiempos modernos, han sido relegados por el olvido de las autoridades municipales que han prometido tanto y cumplido tan poco.
Se respira basura, miedo, falta de seguridad, abandono, baches enormes, abandono de las familias de sus hogares y una creciente delincuencia donde el narcomenudeo prolifera.
Apenas queda el orgullo de vivir en El Alto, Xanenetla, Analco.
El alcalde José Chedraui Budib, no es la excepción alimentando la desesperanza con una administración ineficiente y oscura, apenas comparada con la desvergüenza del panista Eduardo Rivera Pérez que dejó un mugrero en las calles, inseguridad y un enorme desfalco en las finanzas municipales.
Engañó a los poblanos, pero quiere la reelección.
¿Para qué se ofrece nuevamente si su gobierno ha sido ineficiente?
Sin embargo, está empecinado en esperar la convocatoria de Morena para pedir licencia apenas a dos años de haber iniciado su gobierno. Es decir, no cumpliría con la encomienda de tres años por los que fue elegido, no obstante que juró ante la constitución y ante el pueblo.
Por eso la ciudadanía lo quiere de vuelta a su ramo textil; a la bohemia; a la tertulia con sus amigos empresarios que han visto a Puebla como un botín, porque ellos lo aconsejan y financian no solamente para que repita en 2027, sino para ganar la gubernatura de 2030. Entonces el estado estaría a sus pies, aunque caiga en la desgracia.
Los que nacimos en el barrio sabemos de las carencias, del esfuerzo por ganar un sueldo, de la lucha diaria por llevar a la casa una cemita de La Cocota. Seguimos recorriendo las calles desde La Garita, pasando por Xonaca, añorando la fábrica de refrescos Jarritos, rasguñando las calles de La Luz, Zaragoza, San Francisco; hasta la colonia Humboldt, otrora deslumbrante que parecía no pertenecer a esos lares; hoy, se ve sacudida por los malestares.
Las quejas de los ciudadanos no son invento: hay basura por todos lados; los baches son chapoteaderos que destrozan las llantas de los automóviles y se convierten en trampas mortales de las bicicletas y motos; la inseguridad se percibe desde la tarde y por la noche las calles se convierten en boca de lobo. Increíblemente en El Alto, frente a Casa Aguayo, actualmente sede del Poder Ejecutivo, las esquinas son utilizadas como baños públicos y cantinas al aire libre. Son pocos los rondines de la policía municipal y los camiones recolectores de basura brillan por su ausencia.
El abandono de casonas se percibe por doquier; no existe un plan regulador; la gente prefiere irse lejos a improvisadas unidades habitacionales donde también los servicios públicos municipales son pésimos.
Hay estudios de universidades prestigiadas, como la BUAP, detallando la problemática social que carcome. No son solo los barrios fundacionales del nororiente de la ciudad, hay que ver las condiciones de El Refugio, Santa Anita, San Antonio, San Manuel, Loma Bella, La Popular, etcétera.
Ya ni hablar de las Juntas Auxiliares.
En casi todas escasea el agua potable y no hay solución, coadyuvando a la suciedad.
Los drenajes se tapan con las lluvias; el desencanto no se ha ido, crece y las promesas se quedan en eso, esperando que la gente olvide y vuelva a votar por un alcalde o alcaldesa que han fracasado, pero se obstinan en seguir engañando con el canto de las sirenas.

CONEXIÓN MULTIMEDIA