Llegó la oscuridad previo al hallazgo del cadáver de Curiel Tejeda; la FGR y Harfuch deben atraer el caso que genera sospechas

Diario ABC Puebla

REFLEXIONES
Periodismo con Historia
Por Miguel Ángel García Muñoz


Al filo de las 9 de la mañana del 25 de septiembre de 2026, se fue la luz en el Centro de Integración de Servicios (CIS de Angelópolis Puebla). El apagón duró de 3 a 4 horas, confirman empleados, impidiéndoles checar en el biométrico, teniendo que firmar sus incidencias por la tarde.
Es decir, se apagaron las cámaras que monitorean todo movimiento; el sótano 3 se veía más tétrico que de costumbre, aunque nunca dejó de haber personal de vigilancia, no solo la de una agencia de seguridad privada que, supuestamente, presta sus servicios, sino también de la policía estatal que todo el tiempo ronda los corredores y el aparcamiento de vehículos.
En ese lapso fue cuando se descubrió el cuerpo sin vida de Rubén Alberto Curiel Tejeda, coordinador jurídico de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, sin que hasta el momento exista una confirmación contundente de lo que realmente ocurrió por parte de la fiscalía General del Estado, abriendo paso a la especulación y la construcción de escenarios que confunden y generan incertidumbre.
Nadie escuchó un disparo, cuando el rechinar de las llantas de un carro inunda el lugar que se ocupa de estacionamiento; y sin cámaras, ¿cómo tener indicios de lo que ocurrió?; los vigilantes y la gente que a esa hora pulula en el sótano 3 no vieron ni escucharon nada.
¡Increíble!
Se debe aclarar que el sonido de un balazo de una pistola calibre 38 escuadra o 380 de un revolver produce un ruido de 157 decibeles que puede, incluso, causar daño auditivo inmediato y permanente si no se usa protector; y si se usara silenciador, los decibeles bajarían apenas a 120, equivalentes a la explosión de un neumático o el ruido de la sirena de una ambulancia a corta distancia.
¿NADIE ESCUCHÓ? Este es un caso para Sherlock Holmes.
Es decir, lo recomendable es que la Fiscalía General de la República u Omar García Harfuch atraigan el delicado asunto y den una respuesta satisfactoria para acallar rumores y se sepa la verdad.
COSAS RARAS
Un día antes, el jueves 24, Curiel Tejeda participó en la mesa de seguridad y algunos de sus compañeros que lo saludaron no vieron nada raro en su accionar. “Era una persona sana que le gustaba impartir conferencias, especialmente sobre derechos humanos; no estaba enfermo de ansiedad, no obstante que ha tenido cargos complicados donde ha tenido que lidiar con problemas de alta corrupción. Además, era primo de Gerardo Tejeda Foncerrada, actual subconsejero jurídico de la Consejería Jurídica y presidente ejecutivo de la Escuela Libre de Derecho, compartiendo responsabilidades con Alberto Jiménez Arroyo”, afirman.
“Si acaso tenía problemas familiares o maritales concretamente, no llamó a ninguno de nosotros ni mostró nunca signos de depresión ni llevaba al trabajo sus asuntos personales; acostumbraba a tomar las cosas con tranquilidad y buscar soluciones”, señalan algunos de sus amigos.
Esto indica que el jueves 24 fue a su casa y al otro día se presentó a trabajar, como lo indica la bitácora que se hizo pública de arribar al sótano 3 del CIS a las 9.59 horas. Minutos después fue encontrado su cuerpo sin vida en su camioneta, advierten algunas versiones, aunque otras aseguran que se transportaba en un automóvil marca Kia.
Un hecho trascendente es que, -subrayan fuentes que prefieren el anonimato-cuando fue nombrado fiscal Anticorrupción en 2025 y luego despedido rebasando apenas dos meses de trabajo, la renuncia que le hicieron firmar no fue por ineficiencia, sino porque no pertenecía al grupo que controla la fiscalía y eso representaba un peligro por la posible integración de carpetas informativas delicadas. Esto sucede en muchas dependencias donde no aceptan “extraños” entre el personal de los jefes, haciéndoles la vida imposible y reportando con vil perversidad que no sirven en la función pública.
Hay hipótesis de que Curiel Tejeda salió de la fiscalía entre odios.
Todavía más: entre las cosas raras que se han traslucido es ¿por qué el titular de la Consejería Jurídica empezó a utilizar hace unos días custodia personal, cuando antes parecía no necesitarla; por qué la coordinadora general de la Consejería, quien se ocupa también del área de recursos humanos y tiene nexos con gente “rara” de Chignahuapan, es dueña de un poder tan grande como para cachetear a una trabajadora que despidió junto con su compañero, cambiar personal sin autorización superior y acudir en calidad de qué a las mesas de seguridad pública?
POSDATA: El caso es delicado y no se puede cerrar con esquelas extrarrápidas ni con especulaciones de todo tipo ni dejando dudas ni con mensajes en redes sociales de la esposa del finado, Adalit Aguilar.
Pero también es inaceptable echar culpas sin sustento, disfrazar información o elaborar historias falsas al estilo de los vivales y poca madre.
POSDATA 2: El homicidio del niño José Luis Tlehuatle, ocurrido en 2014 durante el gobierno panista de Rafael Moreno Valle Rosas, es un asunto de auténtica impunidad, culpándose a inocentes y pasando a la historia de la injusticia y denigración con las hipótesis ridículas de Luis Maldonado Venegas y sus piedras de gran calado; las balas de goma no hacían ni cosquillas, tesis del procurador Víctor Carrancá y el secretario de Seguridad, Facundo Rosas Rosas; las cabezas de cochino que se asemejaban a la de una persona, argumento insensato del consejero jurídico Juan Pablo Piña Kurczyn, asegurando que la bala de goma no mataba a un marrano.
La verdad es necesaria para ganar credibilidad y restaurar fracturas.
POSDATA 3: Operación Enjambre a la vista.

Con información de e-consulta

CONEXIÓN MULTIMEDIA