Regreso a clases moverá estudiantes, familias y economía en Puebla

Diario ABC Puebla

Gabriela García Guzmán

El próximo lunes 31 de agosto, las aulas volverán a recibir a millones de estudiantes en todo el país. Para el ciclo escolar 2026-2027, se prevé el retorno de alrededor de 23.4 millones de alumnos de educación básica, acompañados por aproximadamente 1.2 millones de docentes, en un calendario de 185 días efectivos de clases.

En Puebla, el movimiento será igualmente significativo: cerca de 1 millón 661 mil estudiantes de educación obligatoria regresarán a las escuelas públicas y particulares, junto con alrededor de 82 mil 791 maestras y maestros.

El regreso a clases también pone nuevamente bajo los reflectores el peso que tiene la educación dentro del presupuesto estatal. Para 2026, la Secretaría de Educación Pública de Puebla dispone de aproximadamente 43 mil millones de pesos, de un presupuesto estatal total cercano a los 131 mil millones de pesos. Es decir, alrededor del 32 por ciento del gasto estatal se concentra en este sector.

Muy por debajo se encuentran otras dependencias, como la Secretaría de Infraestructura, con 5 mil 313 millones de pesos, y la Secretaría de Bienestar, con aproximadamente 2 mil 300 millones para este ejercicio.

Pero septiembre no solamente significa el regreso de los estudiantes a las aulas. También representa un importante impulso para miles de establecimientos comerciales.

De acuerdo con estimaciones de la Concanaco Servytur, la temporada escolar de 2026 podría generar una derrama económica de aproximadamente 144 mil 450 millones de pesos en el país, derivada de un gasto promedio cercano a 6 mil 44 pesos por alumno de educación básica, monto que representaría un incremento de hasta 7 por ciento respecto al año anterior.

La compra de útiles escolares concentra buena parte de este movimiento. Papelerías, tiendas de mochilas, comercios de uniformes, zapaterías y establecimientos dedicados a la venta de material educativo registran una mayor actividad durante los días previos al inicio del ciclo.

A esta cadena se suman librerías, tiendas departamentales, negocios de tecnología, establecimientos de impresión, peluquerías y otros pequeños comercios ubicados en las inmediaciones de los planteles.

El transporte público también encuentra en el regreso a clases una temporada favorable. Durante las vacaciones disminuye considerablemente el número de usuarios, por lo que el retorno de los estudiantes representa un incremento en la demanda diaria y, con ello, en los ingresos de los operadores.

Para quienes tienen hijos en escuelas particulares, la presión sobre el presupuesto familiar aumenta todavía más, debido a que al gasto en útiles, uniformes y calzado se agregan inscripciones, colegiaturas, transporte y actividades extracurriculares.

En este escenario, el consumo local adquiere especial relevancia. Destinar parte de este gasto a papelerías, zapaterías, talleres de uniformes y otros negocios poblanos permite que una parte de los recursos permanezca dentro de la economía estatal, contribuyendo al sostenimiento de empleos y pequeños emprendimientos.

Así, el regreso a clases genera un efecto multiplicador: las familias realizan compras, los comercios incrementan sus ventas, el transporte registra mayor movimiento y miles de trabajadores encuentran una fuente adicional de ingresos.

Más allá de las cifras económicas, el inicio del ciclo escolar representa el regreso de millones de niñas, niños y jóvenes a espacios donde adquieren conocimientos, desarrollan habilidades y construyen proyectos de vida.

Este 31 de agosto, Puebla y México no solamente reabrirán las puertas de sus escuelas. También pondrán nuevamente en marcha una amplia cadena económica y social que comienza en las aulas y alcanza a familias, trabajadores y comercios.

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