¿POR QUÉ APENAS?

Diario ABC Puebla

No hay porqué minimizar el programa 360 con inteligencia artificial que presentó el alcalde José Chedraui Budib ante el gobernador Alejandro Armenta y el sector empresarial, enfocado a fortalecer las acciones en materia de prevención del delito y seguridad en Puebla capital.

Pero hay que preguntarse: 

¿Por qué apenas, después de un año y medio de haber iniciado su gestión como Presidente Municipal?

Se supone que una persona interesada en la política pública, con intenciones de buscar un cargo de elección popular, tiene claro anticipadamente lo que llegará a hacer, cómo combatir los rezagos sociales y los vicios que dejaron sus predecesores. Lo contrario implica improvisar o tomar decisiones al vapor muchas veces contrarias a los intereses ciudadanos.

Un ejemplo claro es Alejandro Armenta, quien ha recalcado que su sueño fue ser gobernador. Pudo perder la nominación de su partido y, sin embargo, eso no hubiera mermado su lucha; pero, finalmente, fue postulado y arrasó en las urnas con 2 millones de votos que contribuyeron al triunfo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Armenta sabía lo que iba a hacer; estaba seguro que el “insomnio”, durmiendo poco, le permitiría trabajar más por el estado; estaba consciente que debería ayudar a los presidentes municipales, aunque no fuera su obligación; que tendría que rodearse de un equipo de juventud y experiencia que lo ayude a concluir sus metas, renovando las áreas donde los resultados no son los esperados.

Nunca olvidando sus orígenes, muchos menos sus lealtades y ser un hombre agradecido.

Es uno de los gobernadores más cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum y con alta aprobación nacional, por sus resultados y compromisos, empeñando su palabra que tiene un gran valor.

Por eso la pregunta a Pepe Chedraui: ¿Por qué apenas?

¿No tenía claro el panorama?

¿El rumbo ha sido incierto?

Se debe enfatizar: Armenta se ha convertido en una pieza fundamental en diferentes municipios de la entidad. En la capital implementó un programa de bacheo que alcanza las 5 mil calles; ha rescatado las principales vialidades de la ciudad que se abandonaron durante los últimos 50 años; la seguridad pública con el vicealmirante Francisco Sánchez González, ha dado resultados alentadores, porque la incidencia delictiva ha disminuido considerablemente, aunque es un fenómeno difícil de controlar y erradicar del todo.

Ni hablar de las obras que impactarán a nivel nacional, como es la limpieza integral de los ríos Atoyac y Nexapa; programas de bienestar; el gran puente de la Transformación en Valsequillo y la regeneración del mismo; el Cablebús que modernizará de manera sustentable el transporte público; la Universidad de Deporte, espacio de cultura y formación de jóvenes; el rescate de  Ciudad Modelo en San José Chiapa; aliviar a los poblanos de las hipotecas hasta por 50 años que dejó el morenovallismo con obras de relumbrón que manosearon los esquemas de PPS y APP, entre otras muchas.

Y sería una demostración de contundencia, buenos oficios y voluntad inquebrantable, si logra Armenta echar abajo la concesión del agua, negocio leonino que enriquece a pocos, maltrata y empobrece a muchos.

Un político demócrata que quiere servir a su comunidad a través de un cargo de elección popular, sabe lo que tiene que hacer mucho antes de asumir la responsabilidad.

Así que, de ninguna manera es cuestión de demeritar el programa 360 que echa a andar Pepe Chedraui, solamente es puntualizar que se tardó. Lo raro es que los medios de comunicación tan acuciosos no se percatan ni se atreven a hacer señalamientos, aunque sí se fijan cuando el gobernador estornuda.

Muy raro.

POSDATA: Con el respeto irrestricto a los Poderes, el gobernador Alejandro Armenta ha recomendado que se barra la corrupción de arriba hacia abajo.

No ha sido excepción el Poder Judicial, donde a través del tiempo se han dado casos de impunidad indignante, envidias, ambiciones y traiciones.

Magistrados, Consejeros, Jueces, Ministerios Públicos, Notarios, han sido señalados de tener un comportamiento sucio.

No obstante, hay que ser justos: No a todos se les debe medir con la misma vara, porque los hay con una alta solvencia moral, lealtad y honestidad.

Hay que saber distinguir.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.