La Libertad de expresión no es licencia para mentir, calumniar o intentar desestabilizar.
Tampoco es patente de corso para asaltar con infundios y vituperios.
Así podría resumirse la trascendente postura de los magistrados que tienen en sus manos y conciencias velar por el respeto a las leyes en la impartición de justicia.
La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de establecer nuevos criterios en materia de daño moral para quienes utilicen redes sociales y medios de comunicación difundiendo acusaciones falsas, sientan un precedente jurídico y, a la vez, incomodidad en reporteros, periodistas, ciudadanos en general y políticos acostumbrados a utilizar la mentira y la denostación como una forma de sacar provecho personal o grupal.
No hizo falta la propuesta de un gobierno o partido para dar ese paso que frenará información mentirosa que siembre miedo, que calumnia destruyendo honras y campañas negras que son pagadas en medios de comunicación tradicionales o creando bots destructivos en redes.
Habrá consecuencias serias y que nadie se llame sorprendido.
Lo curioso es que la Corte llegó a esta decisión después de rendir un fallo sobre un conflicto familiar que escaló la opinión pública, luego de que un hombre difundió señalamientos graves contra su exesposa y familiares, peses a que las autoridades habían descartado tales afirmaciones.
Este antecedente ha sido clave para la Corte mexicana al evaluar la licitud de la difusión y la magnitud del perjuicio.
El máximo tribunal de la nación determinó que las imputaciones hechas y amplificadas en medios impresos o digitales configuran daño moral, pues vulneran la dignidad, el honor y la vida privada.
Los magistrados han tenido cuidado al sentar jurisprudencia en la materia, manteniendo el equilibro entre la libertad de expresión y la protección del honor, reconociendo que la expresión crítica y el interés público son pilares de la democracia, pero no amparan la difusión de hechos falsos que ya han sido refutados por la autoridad.
De esta forma, la Corte ofrece esta guía a jueces y tribunales al resolver controversias similares.
No hay pretexto.
POSDATA: Mentir, ofender, calumniar ha sido la constante de muchos políticos, medios de comunicación y de cobardes que atacan embozados pretendiendo pasar desapercibidos.
No debe haber miramientos en la aplicación de la ley.
La justicia es ciega, no tonta; tarda, pero llega.
POSDATA 2: El evasor de impuestos Ricardo Salinas Pliego, su mascota Hugo Arroyo y sus gatitos, se refugian en la pantalla y micrófonos de TV Azteca para chantajear y calumniar; “Lord Montajes”, Carlos Loret de Mola, en Latinus; Carlos Pedro Ferriz de Con, Carlos Alazraky y sus cómplices mafiosos en Atypical.
POSDATA 3: La falta de capacidad y talento de algunos comunicadores en Puebla, no les da más que para andar cazando si los funcionarios de la 4T bostezan o se rascan.
Triste su papel de pegar para que les paguen, además se servir a intereses contrarios a la auténtica cuarta transformación. La estrategia está muy quemada; sus financiadores han sido detectados.
SCJN FRENA LA DIFAMACIÓN EN REDES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN


