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EL ALMA MEXICANA DE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL

Diario ABC Puebla

El Derecho Penal Internacional ha evolucionado de manera trascendental desde la época del llamado ius post bellum, en 1945, con los Juicios de Núremberg, y en 1946 con los denominados Tokyo Trials, en los que se dictaron condenas —incluso de muerte— contra los principales responsables de crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

Posteriormente, ante la gravedad de los actos criminales cometidos al amparo del poder local en diversas regiones del mundo, en el año 2002 se instaló la Corte Penal Internacional (CPI), cuyo fundamento jurídico se encuentra en el Estatuto de Roma, instrumento internacional del cual el Estado mexicano forma parte.

De hecho, el artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece expresamente que nuestro país se somete a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

A lo largo de su historia, dicho tribunal ha conocido casos de enorme relevancia. Uno de los más emblemáticos es el de Bosco Ntaganda, alias “Terminator”, quien se desempeñaba como jefe adjunto del Estado Mayor y comandante de las Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo. Fue acusado del asesinato de al menos 75 personas, de violaciones masivas, esclavitud sexual y del desplazamiento forzado de comunidades Lendu en zonas ricas en oro de aquel país africano.

Asimismo, se le responsabilizó del reclutamiento forzado de niños soldados para combatir en las regiones occidentales del Congo, fronterizas con Ruanda y Uganda.
Por estos hechos, Ntaganda fue condenado a la pena máxima de treinta años de prisión por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

Y es precisamente en este tribunal internacional, con sede en La Haya, Países Bajos, donde desde el 1 de mayo de 2021 despacha como jueza la mexicana Socorro Flores Liera, quien fue invitada expresamente a integrar la Corte e inició funciones de inmediato, a diferencia de otros magistrados designados en ese mismo periodo.

Su nombramiento constituye una muestra clara del reconocimiento internacional a la calidad técnica y profesional de los juristas mexicanos, así como una señal inequívoca del peso específico que México tiene hoy en el ámbito del Derecho Penal Internacional.

Mientras la raquítica oposición mexicana se dedica a criticar a la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación por cualquier motivo, muchos parecen olvidar que una mujer mexicana excepcional pone en alto el nombre de nuestro país ante el mundo.

Actualmente, Socorro Flores Liera, junto con sus colegas jueces y juezas, participa en las investigaciones sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo palestino, atribuidos a altos dirigentes israelíes, entre ellos Benjamín Netanyahu.

Ese es el nivel de los asuntos que conoce una juzgadora mexicana como representante de la justicia penal internacional.

Nuestro reconocimiento a su destacada labor.

No cabe duda: hoy por hoy, en México es tiempo de mujeres.

¡Enhorabuena!